A veces puede ser buena y otras mala. La mayoría de las veces es la mezcla de ambas. Se puede estar muy feliz con un tema y fatal con otro totalmente distinto, pero que influye en el primero. No es fácil, ni agradable, pero a la vida le gusta ponernos trabas días tras día y no podemos hacer nada por remediarlo, nada más que tirar para delante haciendo el menos daño posible a la gente que nos importa, aunque raramente será así, porque sin quererlo, siempre hacemos daño a alguien.
La familia es algo impuesto, que es la que te toca y punto. Siempre va a estar ahí. Lo malo es cuando tienes una familia dividida y, pese a tener opinión y criterio propio, no puedo decantarme por nadie y permanezco en el medio. El jueves es lo peor de todo. No puedes hacer nada, porque no puedes ponerte de lado de ninguno, pero es quien se lleva todos los palos por intentar que las cosas estén dentro de lo malo, lo mejor posible. No puedes quejarte de nada porque se supone que ellos son quienes peor lo están pasando y nadie se preocupa de lo que siento yo, de lo que puedo llegar a sufrir. A callar la boca. Y eso me mata muchísimo.
Así pasa, que un día se hace un plan y al día siguiente hay que cambiarlo, y al siguiente y así. Es un sin vivir, pero no puedo quejarme, porque yo no tengo el problema. Simplemente estoy en el medio.
Sólo puedo agradecer a la pequeña familia que me he ido haciendo durante todos estos años, mis amigos, que están ahí para lo bueno y para lo malo. Que me dan su punto de vista objetivo y me animan como y cuando sea. Sin vosotros no podría tirar con esto adelante.
Y seguir pensando en lo agusto que estoy contigo, las ganas que tengo ya de verte y poder sentir que de verdad te quiero y que de verdad me quieres.
Ya ha pasado. Ya es una realidad.
Amor de verdad. Sin intensidad, sin profundidad, pero de verdad.
Del bueno.
La familia es algo impuesto, que es la que te toca y punto. Siempre va a estar ahí. Lo malo es cuando tienes una familia dividida y, pese a tener opinión y criterio propio, no puedo decantarme por nadie y permanezco en el medio. El jueves es lo peor de todo. No puedes hacer nada, porque no puedes ponerte de lado de ninguno, pero es quien se lleva todos los palos por intentar que las cosas estén dentro de lo malo, lo mejor posible. No puedes quejarte de nada porque se supone que ellos son quienes peor lo están pasando y nadie se preocupa de lo que siento yo, de lo que puedo llegar a sufrir. A callar la boca. Y eso me mata muchísimo.
Así pasa, que un día se hace un plan y al día siguiente hay que cambiarlo, y al siguiente y así. Es un sin vivir, pero no puedo quejarme, porque yo no tengo el problema. Simplemente estoy en el medio.
Sólo puedo agradecer a la pequeña familia que me he ido haciendo durante todos estos años, mis amigos, que están ahí para lo bueno y para lo malo. Que me dan su punto de vista objetivo y me animan como y cuando sea. Sin vosotros no podría tirar con esto adelante.
Y seguir pensando en lo agusto que estoy contigo, las ganas que tengo ya de verte y poder sentir que de verdad te quiero y que de verdad me quieres.
Ya ha pasado. Ya es una realidad.
Amor de verdad. Sin intensidad, sin profundidad, pero de verdad.
Del bueno.
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