Aquellos tiempos en los que no teníamos apenas preocupaciones. Que eramos jóvenes y nuestro mayor problema era poder gustar al chico que nos gustaba. Esos maravillosos (y a ratos odiosos) 16 años.
Volvimos a rememorar esa etapa hace poco con las terapias, anda que no nos gustaban ni no lo pasábamos bien contando las historias varias que nos pasaban con los chicos. Ojito! Eso fue un no parar. Primero fue mi amiga, mientras yo seguía amargamente en pareja, y luego fui yo mientras ella estaba dudosamente soltera.
Ahora las terapias son totalmente distintas. Menos llantos, más sentimientos, y muchísima más felicidad. Hemos madurado, y no por el hecho de echarnos pareja, sino por haber sabido elegir la correcta, la que nos hace feliz.
Volvimos a rememorar esa etapa hace poco con las terapias, anda que no nos gustaban ni no lo pasábamos bien contando las historias varias que nos pasaban con los chicos. Ojito! Eso fue un no parar. Primero fue mi amiga, mientras yo seguía amargamente en pareja, y luego fui yo mientras ella estaba dudosamente soltera.
Ahora las terapias son totalmente distintas. Menos llantos, más sentimientos, y muchísima más felicidad. Hemos madurado, y no por el hecho de echarnos pareja, sino por haber sabido elegir la correcta, la que nos hace feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario